¿Qué es el Kefir?

El kéfir (conocidos como Búlgaros, yogur búlgaro, leche kefirada o yogur de pajaritos en Chile) es un producto lácteo parecido al yogur líquido, fermentado a través de la acción de un conjunto de levaduras (hongos) y bacterias (lactobacilos). También reciben este nombre los gránulos o nódulos utilizados para su producción.
Los gránulos o nódulos de kéfir tienen un aspecto similar al de la coliflor pero son más blandos y gelatinosos; es una masa biótica simbiótica que combina bacterias probióticas, levaduras, lípidos y proteínas, envuelta en una matriz polisacárida, denominada kefiran. Los principales microorganismos que conforman este ecosistema microbiano presente en el kéfir son: la bacteria Lactobacillus acidophilus y la levadura (hongo unicelular) Kluyveromyces marxianus, aunque varían según las regiones y métodos de cultivo.
Se cree que la palabra kéfir proviene del turco keif que significa agradable sensación o sentirse bien, para referirse a la agradable sensación experimentada cuando se ingiere, y que conlleva además la connotación de bendición a quien se regala.
También resulta interesante decir que a principios del siglo XX, la Sociedad de Médicos Rusos se interesó en obtener la misteriosa fuente de esta bebida tan saludable. Pero dado que quienes poseían los granos no estaban dispuestos a compartirlos con ellos, tuvieron que recurrir al engaño y robar el cultivo. En esa trama estuvo involucrada la joven rusa llamada Irina Sakharova y el príncipe del Caucaso, Bek-Mirza. Ella trató de conseguir algunos nódulos con el príncipe, pero esté se negó. Una corte o tribunal del ZAR de la época y a modo de indemnización, ordenó al príncipe que entregara algunos de sus valorados granos de Kéfir. Fue Irina quien llevó en 1908 los primero granos de Kéfir a Moscú y desde aquel día el Kéfir se ha convertido en una bebida muy popular. En 1973, cuando Irina tenía 85 años, obtuvo el reconocimiento oficial del Estado Soviético por “haber llevado el Kéfir al Pueblo Ruso”.